El equipo de soldados de las ametralladoras conseguía el agua en su punto disparando y disparando munición sin ningún objetivo concreto, sencillamente apuntando a las líneas enemigas. Después de un ratito de disparos, el agua que usaba el arma para su refrigeración comenzaba a hervir y entonces era el momento de prepara el té. Un pequeño lujo en las trincheras. Supongo que este método era una alternativa al fuego, por la lluvia o el barro de las trincheras.
Fenomenal chicas, me encanta esta anécdota. En clase la contáis y quedáis como unas reinonas.
ResponderEliminarEnhorabuena por el blog esta semana.